Dia 1
Salí tarde hoy, últimamente tengo la manía de dilatar mucho las cosas, despertar, levantarme, salir. Tomé el taxi de costumbre, veía persistentemente las imágenes que pasaban por la ventana, como es costumbre, aborde otro taxi más y llegue a mi primer destino. Noté que no me sentía cómoda, supongo era la ropa, no estaba a mi talla o de una manera agradable. Para hacer tiempo tomé el almuerzo, mientras ordenaba, alguien me veía con muy detenidamente, volteé y me sonrió con un gesto agradable. Llevé mi almuerzo a un lugar apropiado, saque mi libro y mientras comía, leía. Me distraje bastante en la lectura, dejaba de comer a ratos y mi comida terminó por enfriarse. Al cabo de unos minutos la persona que me asintió anteriormente se sentó a mi lado, me volvió a sonreír. Seguí leyendo. El personaje de la historia que leía me pareció alguien muy simple a la vista e inmerso en sí mismo, pero le gustaba describir mucho lo que veía, lo que me llevó a resolver escribir este diario.
Terminé mi almuerzo y luego de leer unas cuantas páginas, me dirigí a la parada de autobús. Subí al que correspondía. Tarde mucho en llegar hasta donde iba, más de lo debido porque está relativamente cerca. Hice mi diligencia y regrese al lugar anterior. Esta vez el trayecto fue más breve. Leía mas, para pasar los minutos y demás la lectura era entretenida. Mientras esperaba alguien pidió ayuda con una encuesta, no me iba a tomar mucho tiempo, y accedí a contestarla, otras personas no quisieron hacerlo, por excusas que me parecieron ridículas, a muchas personas solo les interesa lo que pasa con ellos, y aunque puedan ayudar a los demás y solo se puedan distraer por breves instantes, no les interesa nada más que sus cosas.
Conteste la encuesta, era muy breve. Pasaron varios minutos, lo que varios esperábamos no llegó, algunos partimos, otros pocos se quedaron.
Me dirigí a mi transporte regular, mientras esperaba mi turno leía. Al abordar noté que mis compañeros de viaje solo eran hombres. Llegue a la segunda escala, crucé la primera calle, me fastidia usar los puentes peatonales, sé que lo correcto es hacer uso de ellos, pero en verdad me fastidia hacerlo. Me costó mucho cruzar la segunda, el tráfico estaba en verdad fluido, pero me hizo detenerme un rato y ver el cielo, en la hora, que para mí es la mejor del día, alrededor de las 5:30.
Hice fila para abordar, seguía leyendo, en seguida noté que la persona que se paro junto a mí, también me había acompañado en el transporte anterior, al parecer vivimos en el mismo sitio, pero nunca habíamos notado presencia uno del otro. Me pareció gracioso, porque muy pocas veces uno nota esas cosas. Volvimos a compartir el vehículo.
Seguí leyendo en el trayecto, aunque me distraía la plática de un grupo de señoras. Puede ser un poco egoísta pero me molestan las pláticas muy vivaces en lugares cerrados, siento que invaden mi espacio, hasta lo veo como una falta de respeto a mis pensamientos y los de los demás.
Guarde mi libro. Me distraje con la ventana, siempre me ocurre, recordé que una vez me dijeron entre risas: “vaya que te perdés con eso”, y es verdad.
Terminé mi almuerzo y luego de leer unas cuantas páginas, me dirigí a la parada de autobús. Subí al que correspondía. Tarde mucho en llegar hasta donde iba, más de lo debido porque está relativamente cerca. Hice mi diligencia y regrese al lugar anterior. Esta vez el trayecto fue más breve. Leía mas, para pasar los minutos y demás la lectura era entretenida. Mientras esperaba alguien pidió ayuda con una encuesta, no me iba a tomar mucho tiempo, y accedí a contestarla, otras personas no quisieron hacerlo, por excusas que me parecieron ridículas, a muchas personas solo les interesa lo que pasa con ellos, y aunque puedan ayudar a los demás y solo se puedan distraer por breves instantes, no les interesa nada más que sus cosas.
Conteste la encuesta, era muy breve. Pasaron varios minutos, lo que varios esperábamos no llegó, algunos partimos, otros pocos se quedaron.
Me dirigí a mi transporte regular, mientras esperaba mi turno leía. Al abordar noté que mis compañeros de viaje solo eran hombres. Llegue a la segunda escala, crucé la primera calle, me fastidia usar los puentes peatonales, sé que lo correcto es hacer uso de ellos, pero en verdad me fastidia hacerlo. Me costó mucho cruzar la segunda, el tráfico estaba en verdad fluido, pero me hizo detenerme un rato y ver el cielo, en la hora, que para mí es la mejor del día, alrededor de las 5:30.
Hice fila para abordar, seguía leyendo, en seguida noté que la persona que se paro junto a mí, también me había acompañado en el transporte anterior, al parecer vivimos en el mismo sitio, pero nunca habíamos notado presencia uno del otro. Me pareció gracioso, porque muy pocas veces uno nota esas cosas. Volvimos a compartir el vehículo.
Seguí leyendo en el trayecto, aunque me distraía la plática de un grupo de señoras. Puede ser un poco egoísta pero me molestan las pláticas muy vivaces en lugares cerrados, siento que invaden mi espacio, hasta lo veo como una falta de respeto a mis pensamientos y los de los demás.
Guarde mi libro. Me distraje con la ventana, siempre me ocurre, recordé que una vez me dijeron entre risas: “vaya que te perdés con eso”, y es verdad.







Ah y por cierto no lo aclaré, pero a mi tampoco me gusta platicar muy vivazmente en esos espacios. Mil gracias.