Dia 10

Ha estado lloviendo mucho últimamente, diario sin temor a equivocarme. Aunque el frio no es de mi agrado, la lluvia si lo es. Hoy fui al centro, a algunas personas les parece muy fastidioso, a mi la verdad me gusta mucho y he notado que a gente de mi edad también, seguro que a las personas mayores solo les recuerda ajetreo y trabajo.

Siempre que voy trato de disfrutar cada lugar en el que estoy. Entramos a unas cuantas tiendas, que son muy particulares del centro donde hay de todo: cosas nuevas, viejas y otras que uno ni se imagina que puede encontrar.

Estuvimos alrededor de 2 horas, la idea era quedarse un máximo de 45 minutos pero la verdad es muy difícil. Al estar ya cerca del punto de taxis comenzó a llover, por suerte pudimos esperar dentro a que llegaran más personas.

En el momento en que el taxi arranco la lluvia estaba fuerte. Detrás de los vidrios empañados se podía ver a la gente correr para cubrirse del agua, vendedores guardando su trabajo, otros que caminaban como si nada pasara, que es lo que más me gusta hacer.

El trafico estaba verdaderamente lento para ese punto las calles ya parecían canales por la acumulación de agua. Es curioso, cuando llueve la gente que conduce parece sobre estresada, hacen sonar la bocina, aumentan la velocidad, buscan rutas alternas y todo esto al final para no lograr nada, sino ruido, congestionamiento y más tensión.

El taxista llevaba un platica muy amena con la pasajera del frente, al parecer ya se conocían. Llegando a un semáforo decidió tomar otra ruta, se había hecho un charco tan grande que le sería muy tortuoso pasar con lo bajo que era el taxi. El trayecto que normalmente nos hubiese tomado 40 minutos ya llevaba 1 hora 20 minutos, y no estaba cerca de terminar.

Llovía muy fuerte, pero dentro del taxi el calor era insoportable, por suerte escampó y pudimos bajar un poco los vidrios después de un rato. El otro pasajero era un niño de unos 15 años, tan tedioso le pareció el trayecto que durmió la mayor parte del recorrido, profundamente.

Después de casi 2 horas llegamos a la parada, caminamos un rato por la calle mojada y luego por la orilla del rio, que había crecido levemente su cauce.

Dia 9

Me marché más temprano de lo planeado. Tenía ciertas cosas que hacer pero olvidé otras. Subí al taxi, tardó mucho en salir porque yo era la única pasajera, se necesitan 4. Después de éste tomé otro y este salió de inmediato.

Me encontré con un grupo de personas hoy. Convivo muy poco con ellos pero son agradables. Hacen sentir cercanía a ellos aunque no se haya compartido mucho. Tienen la capacidad de hacer sentir bienvenido a cualquiera.

Desde donde estaba, mientras reía, discutía, comía y estaba cómoda, podía ver el lugar donde solía estar alguien que ya no volverá a estar más ahí. Vi su espacio con nostalgia.

Pasó la tarde muy ligera, aunque a cierta hora el sol estuvo muy pesado. A pesar de que me convidaron arroz, ya sentía hambre, así que decidí regresar a casa. Me despedí de los que quedaban. Encontré a un amigo en el camino, me contó cómo fue regañado junto a sus compañeros por su maestra, me causo mucha gracia, fue como si él hubiera retrocedido a la escuela.

Tomé el primer taxi, como de costumbre fue un trayecto sin novedades. Llegué a la segunda parada y esperé un poco de tiempo a que hubiesen más personas, deben ser 4.

Ya en mi casa a través de la computadora platique con algunos amigos. Intercambiamos documentos y opiniones.

En cierta etapa de mi vida no quería mas amigos, sentía que los que tenia lo eran todo, no me interesaba hacerme de mas, pero ahora he conocido personas interesantes, variadas, con puntos de vista en común, y creo que toda persona que se tome la molestia de querer ser agradable merece reciprocidad.

Dia 8

Desde hace algunos días no he estado tan consiente de mis actividades como para poder plasmarlas, aunque he pasado por cosas interesantes.

Este día fue algo profundo. Tuve una extensa plática con un grupo de personas, la cual me pareció muy interesante. Últimamente en la mayoría de las conversaciones los temas más recurrentes son las redes sociales y los estados de ánimos de las personas.

He notado que las personas están tratando de analizarse a sí mismos y a los demás como tal vez haciendo algún tipo de terapia que les ayude a sentirse mejor.

Este día transcurrió con la mayor normalidad del mundo. Con todo lo cotidiano. Lo más interesante fue la noche, cuando la gente quiso hablar, escuchar y ser escuchada.

Dia 7

Me fui junto con alguien más al lugar que siempre frecuento para resolver las necesidades básicas que pueda tener. Cuando me entretenía en una de las cosas por las que salí de mi casa, recibí una llamada, a tan solo dos días de diferencia murió otra amiga más. Tenía el tiempo corto, así que no pedí detalles y quede en llegar a encontrarme con algunos amigos para despedirla.

Tomé un taxi. Bajo un fuerte sol caminé alrededor de 10 minutos. Debía hacer algo impostergable. De regreso intenté otro tomar otro taxi, pero fue inútil y caminé por otros 10 minutos.

Casi corriendo llegué a la sala velatoria, ya se habían marchado a la misa. Afortunadamente un señor que también llegó tarde conocía el lugar y fuimos hasta allá. Caminamos alrededor de 15 minutos. Tomamos el bus, él, muy amablemente, pago mi pasaje. Luego, caminamos una cuadra y llegamos a la iglesia.

Pregunté su nombre, estreché su mano, le di el mío, le agradecí por todo y entre a la iglesia. En las primeras filas encontré a mis amigos y me hice un espacio entre ellos.

Su féretro y el de su compañero estaban muy cerca, no quise verla. Noté que me había vestido de luto, parecía muy apropiado, aunque al vestirme temprano lo hice por alguien más y no tenía idea de que también iba a ser por ella.

Se desarrollo la misa en la relativa tranquilidad que pueda llegar a tener una tan especial como esa. Ahora debíamos ir al cementerio. Eran más o menos las 3:47 y recordé que no había comido nada en todo el día, no me había quedado tiempo.
Cuando llegamos estaba ya todo dispuesto para el final, que hace algunos días ni se imaginaba y ahora era lo único que quedaba.

Mis amigos y yo nos apartamos, por un momento no pudimos dejar de ser el grupo que nunca falta en ese tipo situaciones: el que ríe y se aísla por un instante del entorno.

Con mucho agrado me condujeron hasta la puerta de mi casa. Llegué aproximadamente a las 7 de la noche, al fin pude comer.

Concluí de nuevo que la muerte es algo que llega en cualquier momento y aunque no tenga explicación para nosotros, siempre tiene una razón.

Dia 6

No me levante muy temprano hoy, me visitaron desde la mañana, nunca tengo visitas desagradables.

Tardó un poco en iniciarse el movimiento en casa, es un día de descanso, así que nadie se apresuro a levantarse temprano. Quise encender la luz, pero no había electricidad, Pasó un rato antes de que regresara. Tenía una cita con un amigo, pero las pospuse, no tenia que vestir y no había comido, le llame y comprendió perfectamente.

El día fue transcurriendo muy tranquilamente, llegaron más amigos, hablábamos y tocaban sus instrumentos. Hasta ya muy entrada la tarde estuve en pijama. Decidí tomar una ducha.

A las 17:21 me percate de una llamada perdida en mi celular, devolví la llamada a las 17:22, me llamaban para avisarme que un amigo había muerto en un accidente. Hasta el momento no he caído en cuenta que sea verdad, aun parece irreal. Trate trasladarme hasta el lugar en donde se iba a realiza todo. No me fue posible. En realidad lo lamento, hubiese querido estar una última vez cerca de él.

Definitivamente me sentí triste, pero he llegado a entender que la gente que muere porque debe hacerlo. Alguno que conocí estaban muy enfermos y solos, otros muy cansados, a otros no les quedaba más en su vida. Él, no sé porque él, pero debe haber existido una razón.

Le recordé mucho, los tomates, que le quede “debiendo” una sopa de frijoles, que la última vez que hable con él fue igual de agradable que todas anteriores y lo mucho que envidiaba su capacidad de ser buen estudiante.

Mañana, voy a tomar esa sopa de frijoles al medio día.

Dia 5

He tratado de estudiar, pero la verdad se me hace muy difícil concentrarme y aun mas en el estudio.

Estoy haciendo un resumen de los pasos que debo tomar para resolver los ejercicios, muchos pensaran que en las matemáticas es inútil, pero me ha resultado, mientras bebo un café saborizado, no sé qué sabor sea. No está fuerte, que es de la manera en que me gusta, pero me lo dieron muy amablemente y con muy buena intensión, y es lo que agradezco.

A parte de lo anterior tengo un poco de música de fondo. Hace poco comente a alguien mayor lo mucho que me gusta el cantautor que escucho, se sorprendió y me dijo que era muy raro que a alguien de mi edad le pudiera gustar tanto, pero reparo en que era de mí a quien se refería y ya no le pareció tan extraño.

El señor D ha de haber conocido, pienso yo, a gente muy interesante en su vida para que se haya inspirado algunas cosas de la manera en que las hace. Yo la verdad soy muy simple y hasta “plana” para exteriorizar lo que pasa en mi cabeza, creo que en estas oportunidades es cuando lo he hecho de forma tan extensa.

Sigo tomando el café.

Descubrí en este día rutas nuevas para llegar a ciertos lugares donde antes me hacia complicado. Descubrir no es el término, más bien las circunstancias me obligaron a idear la forma de llegar.

Me complació mucho apoyar a un amigo hoy. Se sentía un poco abatido, y con una plática entretenida pudo subir un tanto su ánimo. La verdad no hice mucho, solo lo regular, pero le sirvió y eso me alegra.

Continúa el señor D.

Sigue lloviendo. Estos días el clima ha estado lluvioso, pero en ciertos lapsos la temperatura sube y el calor es desesperante para algunos. No es necesario abrigarse.
Recordé hoy una ocasión en la que estaba sentada bajo un árbol en un día ordinario que no era tan común. Veía las hojas abundantes del árbol y como se filtraba entre ellas el azul del cielo. Con la mirada fija en las hojas me comentaban que el día se veía triste y desolado, pero a mí me pareció más bien que se veía pacifico.

Termine el café.


Dia 4


4. Los últimos días me quede mucho tiempo en casa. Es algo que realmente disfruto y recibí visitas agradables.

Entre pláticas mucha gente que conozco revela que sufre de algún tipo de problema consigo mismo o con su espíritu, aunque la mayoría de las veces no lo considero un problema porque en realidad ese tipo de condiciones construyen la personalidad de cada individuo, con características que llegamos a apreciar y querer.

Tuve salidas de alrededor 20 minutos, a un lugar al que voy muy seguido, se ha vuelto mi parada obligatoria, fui sola y acompañada. Repare que tardo mas en volver que en llegar.
En una de esas salidas, llegué a la banca de espera para tomar el taxi, solo había una persona y me senté junto a ella, se necesitan cuatro personas para poder salir.
Era una persona que estaba cerca de mi edad, aunque se notaba era un poco menor, de una manera muy amable comenzó a conversar conmigo, cosas muy cotidianas, no me molestó en lo más mínimo, pero note que yo no soy capaz de poder entablar una conversación de la nada con una persona que no conozco, a menos que sea estrictamente necesario. En verdad lo considero algo envidiable, las personas que tiene la capacidad de hacerlo son mas desenvueltas y de por decirlo así mas liberadas.
Esperamos un buen rato hasta que pudimos dejar la banca.
En otra de las salidas me acompañaron. Esta fue muy breve y la verdad me salió algo cara, no esperaba gastar tanto dinero, pero es algo recuperable.

Ahora, sola, tuve que ir al banco. Es una de las actividades que me resulta más fastidiosa, por muy necesaria que sea. Me impaciento, me inquieto, me hace ver a las personas que trabajan ahí como lo mas lento que existe en el mundo, y llego a pensar que son demasiado incompetentes. Estuve más de una hora haciendo fila.
Volví a la banca del taxi, no esperé, volví a casa.

Dia 3

Hoy pude salir a la hora que quise y me hicieron compañía. No pude ver la ventana porque no estaba junto a ella en mi salida, además cuando voy con ciertas personas eso se sustituye por la plática.

Me hablaron de ciertos planes que estaban a disposición, suenan muy buenos, pero no creo estar en ánimos de hacerlos, suelo rayar en el aburrimiento. El trayecto fue tranquilo, caminamos un poco, cuando se está acompañado se siente más ligero. Note que en la calle la gente trata de escudriñar a quien se encuentra en su camino, quien me acompañaba lo noto también. Hice algunos trámites un tanto tediosos, y en el lugar donde estaba algunas personas se molestaron por no poder hacer cierta transacción por falta de papelería, me resulto muy gracioso porque uno de ellos se altero y dijo que en lugar de cambiar rótulos e imagen deberían invertir más en lo que se necesita para un servicio completo, lo cual es muy cierto.

Quisimos comer en cierto lugar pero la verdad los precios eran absurdos, y la concurrencia era del tipo de gente que no es de nuestro agrado. Decidimos ir al otro sitio. Tomamos un taxi, y el conductor de este fue catalogado como el mejor taxista que nos hemos encontrado, un señor extremadamente amable y educado, no es que ya no existan, pero la verdad es raro encontrarse uno así.

Comimos, platicamos un rato a cerca de un tema muy recurrente, que me he siempre agradable y hasta el momento no me aburre: las situaciones que suelen crear muchas personas y como otras las dejan pasar como si nada, supongo que los seres humanos nunca estamos conformes.

Caía una suave llovizna sin que se nublara, me hizo recordar todos los cuentos que la gente repite cuando eso pasa, subimos a otro taxi, llegamos finalmente, me puse cómoda y tomé mis vicios. Recibí una llamada.

Me siento cansada, pero dado el transcurso del día, creo que ese cansancio acaba hoy.

Dia 2

Volví a salir tarde. No puedo quitarme esa manía. Me dieron el consejo muy temprano de vestirme formal, para cierto asunto, pensé que el consejo fue muy acertado así que lo hice, pero sin exagerar, muy a mi estilo.
Llegue al centro, que por cierto me gusta mucho, la gente corre a toda hora, y se ve de todo. Me dirigí al sitio donde tenía que hacer la primera parada, de la cual dependía el desarrollo del día. Me atendieron muy rápido, pero me dijeron que tenía que volver hasta las 2 de la tarde del día siguiente, en consecuencia, mis actividades del día se habían reducido considerablemente, fui a hacer algo mas, que no me tomó más de 10 minutos. Hice una llamada.

Al salir escuche el repicar de las campanas, supuse que llamaban a misa, y no me equivoque. Al cabo de una hora o menos, salí del templo. Hice otra llamada.
Me traslade al lugar desde donde siempre puedo llegar a casa, en el corto viaje me acompañaron un señor y una señora ya muy mayores y curiosamente quien nos transportaba también lo era.
Llegue al segundo punto de salida, no espere mucho para salir, volví a ver la ventana por varios minutos.

Dia 1

Salí tarde hoy, últimamente tengo la manía de dilatar mucho las cosas, despertar, levantarme, salir. Tomé el taxi de costumbre, veía persistentemente las imágenes que pasaban por la ventana, como es costumbre, aborde otro taxi más y llegue a mi primer destino. Noté que no me sentía cómoda, supongo era la ropa, no estaba a mi talla o de una manera agradable. Para hacer tiempo tomé el almuerzo, mientras ordenaba, alguien me veía con muy detenidamente, volteé y me sonrió con un gesto agradable. Llevé mi almuerzo a un lugar apropiado, saque mi libro y mientras comía, leía. Me distraje bastante en la lectura, dejaba de comer a ratos y mi comida terminó por enfriarse. Al cabo de unos minutos la persona que me asintió anteriormente se sentó a mi lado, me volvió a sonreír. Seguí leyendo. El personaje de la historia que leía me pareció alguien muy simple a la vista e inmerso en sí mismo, pero le gustaba describir mucho lo que veía, lo que me llevó a resolver escribir este diario.

Terminé mi almuerzo y luego de leer unas cuantas páginas, me dirigí a la parada de autobús. Subí al que correspondía. Tarde mucho en llegar hasta donde iba, más de lo debido porque está relativamente cerca. Hice mi diligencia y regrese al lugar anterior. Esta vez el trayecto fue más breve. Leía mas, para pasar los minutos y demás la lectura era entretenida. Mientras esperaba alguien pidió ayuda con una encuesta, no me iba a tomar mucho tiempo, y accedí a contestarla, otras personas no quisieron hacerlo, por excusas que me parecieron ridículas, a muchas personas solo les interesa lo que pasa con ellos, y aunque puedan ayudar a los demás y solo se puedan distraer por breves instantes, no les interesa nada más que sus cosas.
Conteste la encuesta, era muy breve. Pasaron varios minutos, lo que varios esperábamos no llegó, algunos partimos, otros pocos se quedaron.

Me dirigí a mi transporte regular, mientras esperaba mi turno leía. Al abordar noté que mis compañeros de viaje solo eran hombres. Llegue a la segunda escala, crucé la primera calle, me fastidia usar los puentes peatonales, sé que lo correcto es hacer uso de ellos, pero en verdad me fastidia hacerlo. Me costó mucho cruzar la segunda, el tráfico estaba en verdad fluido, pero me hizo detenerme un rato y ver el cielo, en la hora, que para mí es la mejor del día, alrededor de las 5:30.

Hice fila para abordar, seguía leyendo, en seguida noté que la persona que se paro junto a mí, también me había acompañado en el transporte anterior, al parecer vivimos en el mismo sitio, pero nunca habíamos notado presencia uno del otro. Me pareció gracioso, porque muy pocas veces uno nota esas cosas. Volvimos a compartir el vehículo.

Seguí leyendo en el trayecto, aunque me distraía la plática de un grupo de señoras. Puede ser un poco egoísta pero me molestan las pláticas muy vivaces en lugares cerrados, siento que invaden mi espacio, hasta lo veo como una falta de respeto a mis pensamientos y los de los demás.
Guarde mi libro. Me distraje con la ventana, siempre me ocurre, recordé que una vez me dijeron entre risas: “vaya que te perdés con eso”, y es verdad.